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lunes, 19 de julio de 2010

TRADUCCIONES EMOCIONALES


El ser humano se comunica de muchas formas. De manera verbal, de manera corporal, con el tono de la voz, con la ropa, con el ritmo de la respiración, con los patrones, los tics… ¡Todo lo que pasa contigo, comunica algo, absolutamente todo!

Una de las formas más importantes de comunicación es la Comunicación Emocional, es decir, todo aquello que nuestros estados emocionales comunican. Cuando estamos inmersos en un estado emocional específico, mostramos una actitud específica, nuestro cuerpo tiene reacciones particulares según nuestro estado, lo mismo pasa con nuestros gestos, nuestros tics, nuestros patro… ¡Un momento! Estoy notando que aquellas formas de comunicación que describí arriba se derivan de nuestros estados emocionales. Pensémoslo bien.

Cada uno de nuestros estados emocionales, tiene una buena cantidad de demostraciones en el afuera. Hagamos de cuenta que nos encontramos inmersos en la tristeza; nuestro cuerpo se siente sin ganas, nuestra cara tiene un gesto plano (si es que no nos encontramos llorando), probablemente nuestra chaqueta o saco estén cerrados, nuestros pies juntos y muy seguramente nos encontramos sentados. Si nuestra tristeza ha durado algunos días, probablemente hemos comido menos de lo normal, dormido mal y hasta puede que estemos hablando menos con las personas con las que nos tratamos a diario, algunos incluso se ponen irritables y de mal genio. El tono de voz probablemente sea bajo y quizá estemos hablando lento.

Como vemos, un estado emocional se comunica de todas las formas posibles. Y no sólo estamos programados para comunicar nuestras emociones, también estamos diseñados para detectar las emociones de los otros. Lastimosamente la cultura nos ha hecho olvidarnos de las emociones y concentrarnos en las racionalizaciones, hasta hace pocos años, empezamos a darnos cuenta del poder que tienen las emociones en cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Este olvido del poder de las emociones, ha hecho que la mayoría de las personas no pensemos en ellas con frecuencia, simplemente las vivimos, las padecemos en algunos casos y, en otros casos, tratamos de evitarlas, de ser sus víctimas.

Esta constante dinámica cultural de evitación de las emociones (o las pasiones como la llamaron los filósofos modernos y las concibieron como las causantes de los errores del juicio adecuado) ha hecho que seamos malos intérpretes de la comunicación emocional. Tenemos que volvernos a entrenar en la percepción de las emociones propias y de los otros. Tenemos que aprender a hacer TRADUCCIONES EMOCIONALES.

¿Qué es una traducción emocional? Es la interpretación emocional que hacemos de las acciones de otros. Dicho de otro modo: un gesto, una palabra, una frase, un movimiento, una disculpa emitida por el otro, siempre tendrá un efecto emocional en nosotros.

El problema de ello, es que el mismo gesto, emitido por la misma persona, en el mismo instante, puede ser interpretado de manera distinta por cada uno de los receptores del mensaje. Por ejemplo, una persona con la que estamos empezando a salir puede decirnos: “¿Sabes? Eres una persona muy interesante, pero me parece prudente que vayamos más despacio”. Cada persona hará una traducción emocional dependiendo de su historia de vida, sus creencias y muchos otros aspectos personales de su vida. Las posibles traducciones que podemos encontrar frente a esta frase pueden ser:

· “Maldición, quiere tomarse las cosas de manera lenta, realmente no le intereso”
· “Qué bien, realmente le intereso y le parece importante que nos conozcamos de manera adecuada”
· “Me dijo que soy interesante, casi siempre que dicen eso es porque realmente les importa un bledo”
· “Definitivamente le parezco interesante, voy por buen camino”
· “Ah, es una persona muy prevenida, mejor no me meto con ella, esa desconfianza es de lo peor”
· “Definitivamente prefiero una persona más arriesgada”, etc.

Podría hacer una lista infinitamente larga de la cantidad de traducciones emocionales que hacemos de lo que las personas nos dicen. Seguramente ahorita estás pensando ¿y ahora cómo se puede saber qué es lo que REALMENTE quiso decir esa persona?

Hay varias opciones: la primera, preguntar directamente; como segunda opción está conocer a profundidad la Historia Emocional de esa persona o bien, un tercer camino puede ser: escuchar realmente las emociones de la persona y no basarnos en nuestra propia Historia Emocional (espera un próximo post con la explicación de este concepto).

Preguntar directamente es el camino más rápido a que te den un bofetón, que te boten el agua (si vas a preguntar directamente, asegúrate que el otro esté tomando una bebida fría) en la cara o que simplemente no vuelvan a salir contigo. Preguntar directamente te hace correr un riesgo muy alto de meterte en cosas que no te competen. Por ejemplo, si le dices a la persona: “¿Estás realmente interesad@ o sólo lo dices para que yo esté tranquil@ y deje de ser tan insistente?” Sea cierto o no, la mayoría de los seres humanos nos molestamos cuando los demás pongan palabras en nuestra boca; te lo garantizo, la queja más frecuente en mi consultorio es esa: “doctor, es que mi espos@ se la pasa “leyéndome la mente” pone palabras en mi boca todo el tiempo y ni siquiera hace el esfuerzo de escucharme”.

El siguiente paso es conocer la historia emocional de la otra persona, tener un panorama completo de su crianza, de sus relaciones pasadas, de sus creencias acerca de las emociones, etc. Si apenas estás saliendo con una persona es muy difícil que conozcas su historia emocional (aunque es algo que puede entrenarse); aún si es tu esposa o hermano, es poco probable que tengas un conocimiento exacto de ella. He visto en mi consultorio como parejas de 25 años de casados no conocen a profundidad (a veces ni siquiera un poco) sus respectivas historias emocionales. Como aprenderemos luego, la historia emocional de una persona puede cambiar fácilmente, así que, esta opción tampoco es la más útil para hacer buenas traducciones emocionales (aunque en términos de seducción después de la seducción, es importante que hagamos un gran esfuerzo por conocer las historias emocionales de nuestra pareja).

Por último, el camino de la observación directa es un ejercicio de detallar cada cosa que el estado emocional del otro nos comunica. Para ello tenemos que tener claro qué es un estado emocional. Su nombre es muy claro, un estado emocional es la cualidad emocional de un momento específico. Para entenderlo mejor es mucho más fácil conocer de qué está compuesto:

1. Una representación interna
2. Un lenguaje corporal específico coherente con el estado emocional
3. Un tono de voz específico coherente con el estado emocional
4. Una causa que lo dispara.

Hay dos elementos que no podemos conocer tan fácilmente, cuando hacemos traducciones emocionales: la causa el estado emocional que se está presentando y la representación interna de la misma. Ambos elementos hacer parte de la historia emocional del sujeto, así que es mejor no centrarse en esos dos elementos cuando no conocemos esa historia.

Los otros dos elementos si son bastante claros y son muy sencillos de observar. Siendo así, te daré algunas pistas de cómo se comporta el cuerpo y la voz en cada una de las cuatro emociones básicas, así podrás hacer traducciones emocionales más cercanas a la realidad.

Ira: Cuando estamos molestos, toda la sangre de nuestro cuerpo se va hacia nuestras extremidades. ¿Has sentido estando iracundo que puedes correr, golpear, saltar y moverte con más fuerza? Bueno, es por eso, porque tus extremidades están listas para atacar y para defenderte. En términos más sutiles una persona que esté un poco molesta, apretará puños, cerrara el espacio entre sus dientes así esté sonriendo, sonreirá con su boca pero no con sus ojos, los tendrá entrecerrados, como sospechando. Su voz será fuerte y notarás que marca los acentos de manera tajante y la palabra interesante no sonará “interesante”, es decir, ese tono de voz no tendrá nada que ver con ello. Recuerda que un buen tip para comunicar emociones es hacer que las palabras suenen como su significado. A veces, el que está molesto, baja su voz más de la cuenta, ya que está intentando contrarrestar la rabia o la molestia.

Felicidad: El cuerpo de un feliz se comporta de una manera similar a la de un iracundo. Sus piernas y brazos están listas para la acción para saltar, celebrar, cuidar y generar vínculos. Las reacciones fisiológicas corporales son casi las mismas en la ira que en la felicidad, sólo que en la ira se presentan en un grado más intenso. He ahí el peligro de que muchas personas les guste estar molestas (yo era uno de ellos). La voz de la persona feliz sí tiene acentos mucho más marcados, sus ojos son coherentes con su sonrisa, las palabras suenan realmente transparentes, su postura corporal está mucho más tranquila y relajada. Realmente sientes que, cuando dice interesante, suena interesante. Siempre he dicho una cosa: hay que confiar en nuestro estómago, si sientes algo en el estómago que te parece cómodo y tranquilo, seguramente estás frente a una reacción genuina.

Tristeza: ¡Ten cuidado! Las personas tristes tienden a ser altamente persuasivas y es posible que caigamos en la trampa de la simpatía o la lástima y terminemos cediendo a cosas que no queremos. El cuerpo de la persona triste se ve triste, la sangre está casi toda en el cerebro, por lo que la persona probablemente esté sentada, cruzada de brazos, como abrigándose (¡así es, la tristeza da frío!). Al tener tanta sangre en el cerebro, la reflexión se dispara y, curiosamente, también la creatividad (esta también se dispara en la felicidad pero toma más tiempo). Es posible que el triste mienta para protegerse de decisiones estúpidas. ¿Has escuchado la frase “no eres tú, soy yo”? es un excelente ejemplo de cómo la gente se miente a sí misma y a otros en la tristeza para salir de un atascadero emocional. Esa frase siempre, siempre la he escuchado en un tono triste y melancólico. El triste también puede ser sincero, pero, de todos modos, que una persona triste te diga que eres “interesante” es poco coherente. La voz del triste es lenta, baja y plana.

Miedo: En situaciones sociales, solemos usar la palabra ansiedad para describir a alguien asustado. Aunque no es totalmente exacta la sustitución de una palabra por la otra, aceptémosla por ahora. Una persona ansiosa o asustada, generalmente tiene más sangre en sus piernas, sus manos se ponen frías y poco se puede pensar en ese momento. Quizá sus colores bajen, es decir, se ponga un poco pálido, sus pupilas pueden estar contraídas y es bastante lógico si sus labios están secos o esté pasando saliva con más frecuencia que al inicio de la conversación. El miedo, es una respuesta emocional en la que se puede confiar. La frase que tenemos como ejemplo es probablemente producida por el miedo/ansiedad de entrar en una relación con alguien de quien se sabe poco. Si la dice con este lenguaje corporal, más una voz un poco temblorosa o tartamudeando un poco, es totalmente coherente y, digamos, que en realidad si le pareces interesante, pero quiere tomarse las cosas despacio.

Es importante cómo generar todas estas señales son indicadores del verdadero estado emocional de una persona. Es bastante probable que puedas esconder algo que estás pensando, pero es muy difícil poder esconder algo que estás sintiendo. Pocas personas pueden hacerlo y, cuando pueden hacerlo, casi siempre padecen de algún trastorno de tipo afectivo. La lección de hoy es, escucha las emociones fijándote en el cuerpo y en la voz.

Haz el ejercicio en esta semana y empezarás a lograr traducciones emocionales mucho más efectivas. Leer a las personas es una de las mejores estrategias de seducción. Aquel que lee al que tiene al frente, lo escucha realmente y alcanza a notar sus necesidades, sus vacios y eso que espera de los demás. Por eso han dicho que la escucha es una de las herramientas más poderosas de seducción.

Nos vemos más adelante con otros temas emocionales y efectivos para tus relaciones interpersonales.

RECUERDA, SI ESTÁS COMPROMETID@ CON TU CRECIMIENTO PERSONAL ¡CUENTAS CONMIGO!

jueves, 24 de diciembre de 2009

Navidad al estilo Dr. Phyloel.




Debo confesar que esto de las navidades, vividas con mucha intensidad, fuerza, alegría, paz y todos esos elementos que le adornan, es algo relativamente nuevo para mí. Es decir, desde hace poco tiempo que las navidades para mí pueden considerarse como una época que disfrute mucho.

Cuando era niño, recuerdo muy bien que esperaba con ansias la navidad, ya que era la época en la que yo tenía que hacer la Carta al Niño Dios. Adornar la casa de navidad era una idea bien interesante para nosotros (me refiero a mí y a mis hermanos), ya que se acercaba la época de “pedir”, la época donde “los deseos se cumplen”. A medida que fui creciendo, las cosas se fueron apagando y la alegría de la navidad se iba convirtiendo en pereza, con mis hermanos nos daba pereza vestir la casa de navidad, incluso hasta nos rifábamos la oportunidad de evitar tan tediosa tarea.

Pasó mucho tiempo así. Luego, empecé mi relación de pareja con mi actual esposa y su familia es supremamente navideña. Debo confesar que en los primeros años de nuestra relación, yo detestaba la idea de tener que ir a su casa a armar navidad (teniendo en cuenta que en casa de su familia los adornos eran más de cuatro veces los que existían en mi casa). Recuerdo bien que hacía lo posible para buscar planes alternativos para evadir la colaboración en la casa de mis suegros.

Las repetidas navidades junto con mi pareja y mi familia, poco a poco fueron imprimiendo elementos que me agradan de las navidades, y poco a poco me he ido volviendo más navideño. Pero hubo dos elementos interesantes, que recapitulé de mi época de la niñez que han impreso gran fuerza a la cuestión navideña y han hecho que esta época, poco a poco se convierta en una de las más importantes del año para mí.

Como leíste más arriba, esta era una época en la que esperaba con ansias el momento de “pedir” y el momento en el que “los sueños se hacen realidad”. Bueno, ese fue el primer elemento de la navidad que ha hecho que empiece a sentir especial cariño por esta época.

Desde que escribo en Proyecto Héroes de la Seducción (claro está, la combinación de los dos blogs), desde sus primeros posts, el deseo ha sido un elemento poderosísimo. Recuerdo usar frases como: “el deseo no es algo que debemos dejar solamente para finales de año o para las navidades, o para soplar la velita de cumpleaños”. Bueno, aún lo sostengo, sin embargo, me gustaría explicar por qué los deseos son tan efectivos en esa época.

¿Será acaso que el poder divino recae sobre las intenciones de los creyentes? ¿Será que la posición de los planetas aumenta las probabilidades de que los deseos se cumplan? Bueno, frente a estas dos cuestiones, no tengo elementos para contestar contundentemente así que dejémoslo en El campo del misterio.

La razón por la que los deseos son más efectivos en este día es una razón emocional. A esta razón emocional le llamamos Fe. La fe es un fenómeno psicológico que me gusta definir como LA CONFIANZA INDESTRUCTIBLE EN ALGO O ALGUIEN. Mirémoslo con un ejemplo: cuando un niño hace la famosa carta al Niño Dios, crea una sensación emocional de felicidad y tranquilidad pues tiene 100% de confianza de que recibirá al menos uno de los regalos que ha escrito en su carta. Esta fe acepta condiciones, cosas como, “si me porto bien, me traerán lo que pida” o “el niño Dios no trae regalos de 100.000 pesos en adelante”, etc.

Toda creencia tiene condiciones como la fe, y toda creencia tiene la capacidad de hacer que las cosas pasen. Miremos esto en detalle:

Un hombre que tiene la firme creencia de que, y me permitiré usar las palabras tal cual: “la vida es una mierda” básicamente, tiene FE en que la vida es y será una mierda SIEMPRE. Esto genera una interesante cuestión: una profecía de autocumplimiento en la que las personas generan se comportan de acuerdo a su creencia y terminar por ser coherentes frente a esa creencia. Si eres una persona que cree firmemente en que las relaciones extramatrimoniales son pecado, son políticamente incorrectas, te comportarás acorde a ello, así mismo, si crees que la vida es una mierda, tu comportamiento será coherente con tu creencia: serás una persona que no busca oportunidades te darás cuenta únicamente de lo malo que tienen las personas, serán un experto detectando fallas, etc.

¿Qué relación tiene esto con los deseos y la navidad? Bueno, si deseas con tal Fe (no importa si es religiosa o no) las probabilidades de que se realicen tus deseos aumentará. Los deseos en navidad suelen realizarse porque estamos en una época en la que creemos con más facilidad, porque estamos en una época en la que se nos está permitido desear, es una época de fe.

Déjame contarte otro ejemplo de cómo la fe, en tanto que creencia indestructible en algo o alguien, puede ejercer in interesante poder y hace que las cosas pasen:

El día en que me comprometí con mi esposa decidimos que nos casaríamos el 20 de junio de 2009. Nuestro estado emocional frente a este respecto era un estado emocional supremamente poderoso, teníamos le creencia indestructible de que ese día nos casaríamos, nada pasaría para que no pasará. En el momento en que decidimos casarnos no teníamos el dinero para pagar la boda, no teníamos dónde vivir, no teníamos claro cómo íbamos a organizarnos, pero, teníamos algo claro: que nos casaríamos el 20 de junio de 2009 y que no había nada que lo pudiese evitar, no nos pusimos excusas, no pusimos obstáculos provenientes de otros lugares o personas, etc. Decidimos y luego creímos. Las probabilidades de que se realizará nuestro deseo aumentaron gracias a nuestro estado emocional y permitió que nuestras acciones se enfocaran 100% hacia el objetivo.

Resumamos, la fe es una creencia con tres componentes importantes: la decisión, el estado emocional y el enfoque. Los tres elementos se relacionan el uno con el otro y no son pasos, se dan al tiempo. Así que, ten en cuenta ese elemento para cuando desees.

Este era el primer elemento por medio del cual las navidades empezaron a tener un renovado interés para mí. Ahora bien, el siguiente elemento que ha hecho que mis navidades sean excepcionales, es que encontré otra característica que se repita con frecuencia en las personas en esta época: EL AGRADECIMIENTO.

Sentirse agradecido, genera una interesante conjunción entre la fe y el estado emocional necesario para hacer que las cosas pasen. Hace poco, estaba viendo videos de crecimiento personal, y escuché una frase que se me quedó grabada, no recuerdo de quién, espero que el autor me perdone por omitirlo; la frase decía: NO PUEDES ESTAR DESDICHADO Y AGRADECIDO AL MISMO TIEMPO. En esta época en la cual todos nos sentimos agradecidos, es difícil que nos sintamos mal, en esta época en donde nos sentimos agradecidos, es más fácil que se cumplan nuestros deseos. Cuando nos sentimos agradecimos estamos en un interesante estado emocional que nos eleva a una utilización de recursos más poderosa.

Un dato curioso. Mi esposa es médica y trabaja en una clínica de hospitalización y cuidado crítico. Curiosamente, en ésta época, el hospital tiene menos movimiento que de costumbre y, en el mes de enero, de pronto, el servicio se llena y el trabajo es más fuerte para el personal del hospital. No han hecho un estudio al respecto, pero me atrevo a afirmar que es el estado emocional de las personas lo que hace que puedan sentirse mejor en términos de salud y sus dolencias sean más tolerables (claro, guardadas las proporciones).

Así que, piensen lo siguiente: en ésta época en la que la Fe y el Agradecimiento están a la orden del día, tu sistema emocional estará en un estado OPTIMO de utilización de recursos, es el momento para desear, para escribir planes y para empezar a configurar una personalidad atractiva ¿no has pensado en cómo todo el mundo en navidad se trata bien, cómo todo el mundo en esta época se ve bien, incluso se ve atractiva?

La navidad, ahora, no es solamente un asunto de festejo y de felicidad o regalos, es ahora ADEMÁS un PUNTO DE PARTIDA en el que estás en un estado de recursos muy poderoso.


FELIZ NAVIDAD queridos Héroes de la Seducción.

viernes, 27 de noviembre de 2009

La ansiedad y la creación de necesidades no necesarias.






En el último post sobre el aparato emocional, hablamos sobre la utilidad de la ansiedad. Repasemos: la ansiedad tiene como función poner nuestro sistema en alerta e incrementar las funciones perceptivas para encontrar la satisfacción de una necesidad específica.

Miremos un ejemplo sobre una necesidad normal: haz de cuenta que son las 12 del día y es la hora del día en la que ocasionalmente tomas tu almuerzo. Por diversas circunstancias el horario se ha movido un poco y pasas varias horas más sin recibir alimento. Siendo así, empiezas a generar ansiedad y tu sistema perceptivo se enfoca en un y única cosa (guardadas las proporciones): en conseguir comida. Esta ausencia de esa necesidad que se satisfacía a cada nada, es la que crea la ansiedad y hace que todo el sistema se ponga alerta frente a la consecución de los medios para satisfacer esa necesidad. La situación es fácil de entender cuando hablamos de necesidades básicas como el hambre, el sexo, protección o resguardo y la sed.

Ahora bien, nuestra sociedad y las excelentes mentes de la publicidad y el marketing se han vuelto expertos en la creación de necesidades secundarias que, casi siempre, son una distorsión de las necesidades básicas. Tenemos necesidades como casas, autos, un nuevo artefacto tecnológico, etc., etc. Esas necesidades también crean ansiedades, en una menor cuantía, estas pequeñas ansiedades son las que hacen que, cuando queramos un tipo de auto determinado, lo empecemos a ver por todos lados, o cuando estamos pensando en que queremos hacer un viaje, vemos cómo en los periódicos salta toda la publicidad sobre el tema, etc.

La ansiedad se vuelve patológica cuando hay una privación muy larga de la satisfacción de la necesidad, ya sea básica o secundaria. Una persona que ha dormido poco generalmente se vuelve malgeniada, su metabolismo cambia y hasta puede llegar a tener pesadillas, una persona que no ha comido tiende a deprimirse y a retraerse. Hay muchas ideas al respecto que rodean el tema.

No puedo parar de hablar de un aspecto interesante de la ansiedad: las adicciones. Con el ejemplo de la ansiedad que se presenta en las personas adictas, podremos entender un poco más la dinámica de la ansiedad en la gente normal. La ansiedad en el adicto se presenta por la ausencia de una necesidad creada de manera fisiológica; en términos normales, los seres humanos no tenemos necesidad de estas sustancias, pero estas disparan ciertos neurotransmisores a niveles más elevados de tal forma que, cuando están ausentes dichas sustancias, la ausencia de las mismas generan una gran ansiedad porque el cerebro cree que necesita de esas sustancias para su funcionamiento normal.

Pasamos ahí a un punto bastante interesante y que es una de las piedras angulares de la Inteligencia Emocional: la presencia de la creencia en la generación de necesidades no necesarias. Las creencias, no son sólo una cuestión psicológica y ahí está el poder de las mismas: también tienen la capacidad para generar una influencia cerebral (en este punto me gustaría aclarar que psicológico y fisiología cerebral deberían empezar a dejar de ser cosas separadas, pero bueno, esa es una discusión epistemológica que quiero dejar para otros campos como la academia y la investigación: para redondear el asunto, llamemos a estos fenómenos: neuropsicológicos).

Más concretamente: la creencia se instala en el cerebro generando un efecto fisiológico que crea “adicción” a esa creencia. Miremos un ejemplo. La creencia es: Yo soy tímido. Dicha creencia tiene un efecto neuropsicológico, creando la baja de endorfinas (hormonas encargadas de generar estados de bienestar) y generando neurotransmisores que generan otros procesos como la reflexión, mecanismos de defensa que, de alguna u otra manera, hacen sentir bien (protegido por ejemplo) al organismo y justifican la creencia al tratar de estabilizar la situación. Así las cosas, una necesidad no necesaria, es una creencia que se ha instalado generando efectos neuropsicológicos similares a los de las necesidades normales, llevando a una “adicción” a dichos estados. Cuando hay ausencia de satisfacción de esa necesidad (o cuando no hay elementos de la realidad exterior que justifiquen la creencia) aparece la ansiedad.

Si se tiene la creencia de que se es tímido, se genera la necesidad de estar sólo, de estar encerrado o de evitar las situaciones sociales que exijan mucha introversión; cuando hay una situación social obligatoria (una reunión, una fiesta, una exposición en público), la ansiedad aparece poniendo al organismo en estado de alerta para que encuentre alguna manera de satisfacer la necesidad de aislamiento: sudan las manos, tiemblan las piernas, se genera irritabilidad hacia el ambiente social (por eso algunos tímidos pasan por antipáticos y agresivos); el comportamiento final: aislamiento; la consecuencia: poco éxito social.

Podemos escribir todo un libro lleno de ejemplos de cómo la creencia genera una necesidad y la ausencia de la satisfacción de esa necesidad produce ansiedad. Mientras tanto, propongo que una vez termines de leer este post, lo leas de nuevo, detenidamente. De tus preguntas nacerán los siguientes post sobre el tema y así se generará una interesante dinámica de aprendizaje para nosotros.

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PD 1: Las inscripciones para el evento de este 5 de diciembre siguen abiertas. ¡Quedan unos cuántos cupos disponibles aún! Más información: drphyloel@gmail.com

PD 2: Este domingo se llevará a cabo el evento TALLER TEORICO PRÁCTICO DE SEDUCCIÓN ¡Para mujeres! Dictado en conjunto entre Carolina Suarez y Dr. Phyloel. Carolina es una mujer especialista en la enseñanza de la seducción íntima, manejo de maquillaje y vestuario, baile erótico y otras cosas más… Más información en drphyloel@gmail.com

lunes, 16 de noviembre de 2009

Diálogos sobre el Aparato Emocional: Estrés




En el diálogo pasado hablamos acerca de la utilidad de las cuatro emociones básicas. Un@ lector@, anónimo, publicó un post en el que dice:

“¿Y el estés y la ansiedad?”

Intuyo que lo que quiere saber este lector@ es cuál es la utilidad del estrés y de la ansiedad. Así que vamos, uno a uno:

Sobre el estrés se ha escrito mucho en estos días. En el ámbito laboral, sobre todo, es un tema que tiene mucho furor y fuerza. Sin embargo, el estrés es de lo más frecuente que hay y se ha convertido en un demonio o, mejor, lo hemos convertido en un demonio. El estrés es una reacción normal frente a las situaciones presentes y tiene como utilidad generar acción. Básicamente, el estrés no es una emoción es una situación, un conglomerado de elementos que generan ciertas reacciones a las que llamamos estrés.

Alguna vez me invitaron a un programa de radio en donde el estrés era el tema. Y me preguntaron:

- Doctor, ¿cómo define usted el estrés?
- El estrés – y en ese momento dije una definición que se me ocurrió ahí mismo – es cuando no se tienen los suficientes recursos para enfrentar una situación, es decir, cuando la situación que se nos presenta necesita de más recursos de los que creemos tener.

Andrea Serna, la persona que me preguntó, le pareció interesante la definición. Yo por mi parte, desde ese entonces, uso la definición para romper las creencias que rodean el estrés. Recomiendo mucho que la tengan en cuenta para que se entienda que el estrés es un momento normal, y que su utilidad es movernos a la acción y llevarnos a la búsqueda de recursos para la solución.

Miremos algunos ejemplos:

Cuando estamos en el trabajo y nos encontramos con una situación para la que no estamos preparados sentimos que la situación es injusta, ya que no somos nosotros los adecuados para responder. Piensa por un momento y notarás que nunca sentiste estrés cuando sentías que podrías hacerlo. Fuentes frecuentes de estrés: relaciones de pareja, relaciones familiares, y situaciones laborales. A todas ellas siempre respondemos: “Es que no sé qué hacer…”

Es ahí donde debemos reencuadrar el significado que tenemos del estrés y dejar de pensarlo como un callejón sin salida; en cambio, tenemos que pensarlo como un punto de partida. Si estás estresad@ porque estás frente a una situación en la que no tienes muchas posibilidades, así que el curso de acción es aumentar esas posibilidades a través de la consecución de nuevos recursos. Ejemplo: ves que tu trabajo te presiona mucho por tener poco tiempo: busca un recurso que te ayude a organizarlo mejor o a delegar tareas, así como filtrar qué es de tu competencia y que no.

Bueno… Creo que escribí más de la cuenta hoy… en el próximo hablaremos de la Ansiedad y sus utilidades.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Diálogos sobre Climas Emocionales. Más sobre el aparato emocional. La utilidad de las emociones.




En el post pasado de esta serie de los Climas Emocionales, hablamos sobre tres características que hemos dejado en el tintero. Hoy nos preocuparemos por la primera de ellas: La Utilidad de las Emociones.

He escuchado infinidad de veces que la gente se dice que se deja dominar por sus emociones, que el mal genio les ha jugado una mala pasada, que el miedo es más fuerte que ellos mismos, etc. Sin embargo, tenemos que entender que las emociones son herramientas que tenemos a nuestra disposición y, por lo mismo, también podemos controlarlas para usarlas correctamente.

Así es, USARLAS. Las emociones son herramientas que nos pueden ayudar a crear, a motivarnos, a muchas cosas. Pero bueno, vayamos a la raíz de la utilidad de las emociones básicas. Pero antes, tenemos que tener en cuenta que las emociones son “Reacciones Automáticas” a los diferentes eventos que se presentan en la vida del ser humano. Miremos cuáles son las utilidades que tienen las reacciones automáticas.

La Utilidad de la Ira:
La ira o Rabia, tiene como utilidad ataque y defensa. ¡Nada más!
La Utilidad de la Tristeza: Esta emoción de la que normalmente queremos huir, tiene una de las utilidades para mí más importantes de nuestro aparato emocional: La reflexión. Ya lo habíamos dicho en algún post, pero es importante volverlo a decir, teniendo en cuenta que esta emoción es tan odiada y evitada. Aquellos que saben estar tristes, se vuelven sabios al interior de sus tristezas.
La Utilidad del Miedo: Huída. Así de sencillo, cuando sientes miedo de algo es cuando quieres evitar alguna cosa, quizá hasta no sepas qué quieres evitar.
La utilidad de la Alegría. Básicamente el vínculo. Si quieres crear vínculos sanos nuevos, esta es la emoción por medio de la cual podrás hacerlo.

Reflexionemos sobre estas utilidades y seguiremos dentro de dos días con este tema.

Dr. Phyloel ¡Coaching Lifes!


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Ya está lleno el evento del 21 de Noviembre. Se está agendando una tercera entrega de "Rompiendo los mitos de la Seducción" para el Sábado 5 de diciembre a las 2 de la tarde. Atentos Bogotá. Estamos creando algunas conversaciones con lectores de Cali y Medellín para generar un evento (o varios) en esta cuidad. ¡Coaching Lifes!

jueves, 12 de noviembre de 2009

Diálogos sobre Los Climas Emocionales. Emociones Básicas, conociendo el APARATO EMOCIONAL.




Este ya es el tercer post sobre los climas emocionales, ya hemos estudiado cómo crearlos y también hemos conocido qué son. Ahora bien, el siguiente paso sobre los climas emocionales es aprender a identificarlos y a usarlos.

Proceso de identificación de Climas Emocionales.

Hoy empieza una poderosa serie, un tema que pocas personas han relacionado con las estrategias de seducción: La Inteligencia Emocional. La mayoría de las personas no tienen mucha claridad frente a lo que es la inteligencia emocional, o si saben más o menos qué significa no saben cómo aplicarla o para qué sirve. Mi sensación frente al tema de la inteligencia emocional es que existe muy poco conocimiento detallado sobre el tema. Personalmente, el tema de las emociones siempre me ha fascinado y ha sido el precursor de muchos grandes aprendizajes en mi vida social, familiar, laboral y de pareja. Ahora bien. Lo primero que tenemos que hacer para aprender a afinar nuestra inteligencia emocional, es conocer las bases emocionales de nuestro APARATO EMOCIONAL.

Lo primero que tenemos que saber sobre nuestro aparato emocional es que está compuesto por cuatro emociones básicas, que ya habíamos estudiado con anterioridad pero a las que les dedicaremos mayor profundidad. Algunas cosas ya las he escrito o las he dicho en los programas de radio, incluso mis clientes y pacientes ya conocen todo esto, pero creo pertinente hacer un repaso para poder entender a profundidad y de manera útil el tema de los Climas Emocionales. Las cuatro emociones básicas son:

Ira.

Tristeza.

Miedo.

Felicidad.

Seguramente te preguntarás qué pasa con otras emociones como la depresión, la alegría, la intranquilidad, etc. Bueno, digamos que esas son otras formas de llamar a las emociones básicas o son derivadas de ellas. Luego nos adentraremos con detalle en la explicación de cada una de ellas. Por hoy, es importante que tengas claro los siguientes puntos acerca de las emociones en general y te dejaré con esas características generales para que las pienses de acá al próximo diálogo.

· Las emociones son ÚTILES.
· Las emociones NO TIENEN SIGNIFICADO por sí mismas.
· Ninguna emoción es mala o buena, simplemente ES.

Bueno, te dejo con estos tres pensamientos acerca de las emociones (hay muchos más, pero estos son los que personalmente me cambiaron la percepción sobre la Inteligencia Emocional). Piénsalos, analízalos y trata de explicártelos. Coméntanos qué resulto acerca de eso y publicaremos en el siguiente diálogo tus consideraciones y las respuestas a las mismas. ¡Un Saludo!