domingo, 28 de octubre de 2007

Ellos Contra Ellas


Hola queridos héroes y heroínas de la seducción. Hoy quiero que nos riamos un poco de la famosa “batalla de los sexos”. Claro, no sin antes hacer una reflexión al respecto. Hoy por hoy, el mundo ha dejado de hacer la división entre los géneros en cada uno de los ambientes influyentes de la sociedad. Sin embargo, cada género tiene una gran cantidad de particularidades que hacen posible algunas dinámicas importantes para el avance de nuestras sociedades: la familia, las relaciones laborales, el arte, etc. La diferencia de género no es una diferencia que deba ser abolida; es una diferencia que debe ser entendida. Por eso, me remito a la cotidianidad y relato una de las ventajas de entender la diferencia: la diversión de poder interactuar con el otro género.

Esta historia es algo de humor y, a la vez, es la simple advertencia de que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos, pero diferentes estrategias. Mi consejo, queridos y queridas HDLS es: aprovechemos la diferencia y complementémonos.

Me falto decir que la diferencia de los géneros también da espacio para el humor. Los dejo con mi vena de comediante. ¡Un saludo a todos y todas!

Ellos contra Ellas.

Si hay algo de lo que nos podemos enorgullecer los hombres en la tan renombrada y ya “recochera” guerra de sexos, es de poder manejar un balón de fútbol con toda destreza: que éste llegue al sitio al cual apuntamos, poder dar un cabezazo sin un grito que le siga, poder patear el balón con fuerza suficiente y poder detener balones que vengan a una velocidad considerable.

Por otro lado, las mujeres saben muy bien cómo un grito acompaña cada una de las acciones básicas del fútbol: el grito del cabezazo siempre irá acompañado de un quejido; el grito de un tiro al arco tiene un tinte de nerviosismo que al mismo tiempo delata una celebración anticipada y, casi siempre termina en el “huy casito” que ya es motivo de celebración; el tercer y último grito es capaz de coartar la decisión del hombre de quitarle el balón una mujer, es el grito que aparece cuando ella ataca o es atacada. Uno no sabe si le pegó o no le pegó, pero a la final, el intento de la dama de darle al balón terminará en las partes más nobles de su atacante masculino, o si corre con suerte, en la canilla dejándole un hermoso recuerdo verde-azul, que traerá a la memoria el día en que se jugó un partido de niños contra niñas.

Luego de casi media hora de juego, con 40 goles a favor del mal llamado sexo fuerte, el cansancio de las niñas empieza a decir: “no juguemos más”. El benevolente y además confiado oído masculino replica diciendo: “bueno, ahí está, el último gol gana”. Luego de tres “últimos goles” por parte de los niños y de “no, ahora sí el último” por parte de las niñas, los brazos de las mujeres, que en la mayoría de los partidos de este género son mayoría, rodean los cuerpos de los hombres inmovilizándolos, una de ellas está encima del arquero, mientras que el balón entra por el arco desocupado y el grito de gol femenino: más corto y agudo junto con la frase: “ganamos, el último gol ganaba”. La moraleja es: ellas siempre ganan.

2 comentarios:

SHEREZADE dijo...

yo suelo decir, sino sabes de algo no hables, del balon y alguno de esos juegos, no se nada de ello, por eso me abstengo de hablar de ello.

Pero de que puedo hablar, de poesia, literatura, pintura, canto, teatro, entre otras cosas, juegos de mesa y el unico juego de campo el tenis, de ello me tiro con cualquiera, jijiji

Besos

Nos seguiremos leyendo

ricardo dijo...

jaja, el típico picadito niños vs niñas.

Y lo más chistoso era que casi ni se podía jugar, las mujeres eran locas de aquí para allá detrás del balón y cualquiera que se les atravesara en el camino resultaba víctima de un super ataque femenino.

jajaja

El resultado de todo eso es diversión y asegurar "supremacía"; pero nosotros los hombres no podemos vivir sin ellas.

Ciao doc.

Ricardo